La expedición de las leyes 142 y 143 de 1994 permitieron la conformación de un nuevo esquema para el sector eléctrico nacional. Dentro de los aspectos más importantes de estas dos leyes se permitió la participación del sector privado en la prestación de los servicios públicos, la división de la cadena de producción en segmentos (Generación, transmisión, distribución y comercialización) y se diseñó un sistema de regulación con la creación de la Comisión de Regulación de Energía y Gas - CREG, además identificó mecanismos para la defensa de la calidad y confiabilidad del servicio a través de la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios - SSPD.
En líneas generales el proceso desde la producción hasta el consumo por el usuario final es el siguiente:
La energía generada, ya sea hidroeléctrica o térmicamente, se transporta en grandes bloques a través de las Líneas de Transmisión, las cuales se interconectan por medio de subestaciones ubicadas tanto en los centros de generación, como en los sitios donde se hace la reducción que permite distribuir la energía a los consumidores finales.
El transporte de grandes bloques de energía corresponde al negocio de Transmisión el cual se hace a altos niveles de voltaje, que para el caso de Colombia son de 220 y 500 Kilovoltios (kV). Este es el negocio operativo de la Empresa de Energía de Bogotá.
Antes de llegar al usuario final, la energía eléctrica se transforma a niveles de voltaje medios y a través de redes, nuevas subestaciones y nuevos transformadores, se lleva hasta los puntos de consumo. Este transporte de bloques menores de energía con destino al usuario final se denomina Distribución.
La actividad de comercialización se encarga de comprar energía a los generadores, pagar el servicio de transporte a Transmisores y Distribuidores y venderla al usuario final.